Concerto Zapico: Forma Antiqva plays Baroque Dance MusicConcerto Zapico: Forma Antiqva plays Baroque Dance Music

Tres alegres tigres

Ritmo

Disco: Concerto Zapico

06 de marzo de 2011


"Diversión y juego, magia y asociación para restaurar ideas sencillas pero perennemente vivas, precisamente por contener los trazos básicos de la creación, los que comprenden todos los públicos, pequeños y grandes, los que gustan y gustarán siempre."



Para comprender lo que sucede en el interior de este nuevo y espléndido disco de Forma Antiqva, en esta ocasión, formado únicamente por los tres hermanos Zapico, almas mater del conjunto asturiano, es necesario recordar un aspecto muy importante de eso que conocemos como “música antigua”. Y es que los intérpretes de los instrumentos polifónicos barrocos – clave, órgano, guitarras varias, laúdes varios, tiorbas, chitarrone, arpas diversas… - han de desarrollar su labor en una doble vertiente. La formada por el repertorio específico de su instrumento (por ejemplo, las suites francesas o las Variaciones Goldberg de Bach para el clave, las danzas de un Sanz o un Murcia para la guitarra barroca, las tocatas de un Kapsberger para la tiorba, etc., etc…). Y, de no menor importancia, la traducción y desarrollo del bajo continuo para la práctica totalidad del repertorio barroco (ya sea de cámara, orquestal, vocal sacro o vocal profano). Esta segunda faceta implica un aspecto que quedará erradicado a fines del XVIII y no se recuperará hasta el siglo XX (con innumerables matices que no es este lugar de relatar). Un aspecto maravilloso e inagotable del hecho musical que nunca morirá: la improvisación, o, en su defecto, la aportación por parte del intérprete de una parte significativa de lo que suena, a partir de un boceto escrito.

Los hermanos Zapico, como buenos y experimentados continuistas, han entendido perfectamente este aspecto desde sus primeros pasos en la música, pasos que dieron además juntos, dentro de las mismas paredes y cobijados por el mismo techo. Ello hace que la complicidad se sume al festín como ingrediente central, y el resultado de toda esa concepción es este disco, ideado para dejarse contagiar por el hechizo del movimiento incesante. Una grabación en la que cada instrumentista aporta al grupo una idea que quiere desarrollar, basada sobre un ostinato sobre el que inventar, o sobre tal o cual danza, y sus hermanos le acompañan y refuerzan. Como surge una conversación espontánea, como nace una sesión informal en la que la música habla tocándose.

El repertorio elegido contiene nombres sustantivos como Domenico Scarlatti, Diego Ortiz, José de Nebra, los ecos del mismísimo Arcangelo Corelli, aparte de los casi obligados Kapsberger o Murcia. Pero sobre todo, lo que más contiene este disco son grandes dosis de los hermanos Zapico, que nuevamente aportan sus juveniles aguas al caudaloso río de la interpretación histórica. Diversión y juego, magia y asociación para restaurar ideas sencillas pero perennemente vivas, precisamente por contener los trazos básicos de la creación, los que comprenden todos los públicos, pequeños y grandes, los que gustan y gustarán siempre.

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