Concerto Zapico: Forma Antiqva plays Baroque Dance MusicConcerto Zapico: Forma Antiqva plays Baroque Dance Music

Danzas del Barroco

El Cultural de El Mundo

Disco: Concerto Zapico

21 de enero de 2011


"El dominio del factor rítmico, el empleo de curiosos rubati, la saludable naturalidad, sin tapujos ni corsés, la frescura que se desprende de los Fandangos -entre ellos, el tan conocido atribuido a Domenico Scarlatti-, de la Passacaglia o la Toccata de Kapsberger, de los Preludios, Folías, de la Recercada de Ortiz y de las demás piezas nos envuelve y perfuma; y acabamos por contagiarnos del permanente balanceo."


La estirpe de los Zapico acabará por crear una saga. Los tres hermanos, Aaron (clave y órgano), Daniel (tiorba) y Pablo (guitarra barroca) son raíz y núcleo del conjunto Forma Antiqua, fundado en 1999. Se les ve también por separado, aunque ahora, imitando el ejemplo de los Caccini, impulsado a principios de 1600 por Francesca (apodada La Cecchina), se agrupan para dar rienda suelta a un inquieto espíritu musical, que aparece sin fallo alguno en todas y cada una de sus aventuras.

Éste es el segundo disco que graban para el emprendedor sello muniqués Winter & Winter, y creemos que mejoran el primero, en compañía del contratenor Xavier Sábata. Aquí los tres hermanos asturianos se sueltan la melena y dan cauce a una desbordante imaginación en el manejo y administración de una serie de danzas barrocas; y lo hacen con una gracia y una fantasía formidables, algo que constituye ya una especie de marca de la casa. Han elegido distintos pies bailables ibéricos e italianos de los siglos XVI, XVII y XVIII y les han dado su especial aire.

Parten frecuentemente de obras escritas para solista y las transcriben a veces para poderlas tocar también a dúo o trío; lo que era habitual en aquellos tiempos. El dominio del factor rítmico, el empleo de curiosos rubati, la saludable naturalidad, sin tapujos ni corsés, la frescura que se desprende de los Fandangos -entre ellos, el tan conocido atribuido a Domenico Scarlatti-, de la Passacaglia o la Toccata de Kapsberger, de los Preludios, Folías, de la Recercada de Ortiz y de las demás piezas nos envuelve y perfuma; y acabamos por contagiarnos del permanente balanceo.

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