Todos somos barrocos

HOY. Diario de Extremadura

08 de abril de 2019


Aarón Zapico lideró la Orquesta de Extremadura con verdadero 'ardor barroco' y ofreció un seductor programa, un viaje al barroco ameno y bien estructurado, con una chispa de humor, emoción musical y puesta en escena.

Todos somos barrocos, según Zapico, si respondemos afirmativamente a las preguntas de si nos gusta la música marchosa y también la melancólica; la pizza cuatro estaciones, los palacios venecianos o no madrugar los lunes.

El cartel encabezado por Aarón Zapico era ya una garantía de calidad de la fiesta-concierto ofrecida en el Palacio de Congresos de Badajoz el pasado viernes, pues es referencia indiscutible a nivel europeo de la interpretación del repertorio barroco con criterios historicistas. Sin lugar a dudas, el maestro asturiano está en la élite gracias a la forma de dirigir «elegante, plástica y de dinámicas variadas y llenas de matices» que le caracteriza.

Lideró con una gran precisión rítmica, lo que le permitió apoderarse de un público que seguía entusiasmado sus hilarantes y pedagógicas explicaciones antes de cada obra. No había programa de mano: el programa era la música en sí misma explicada por él, a lo que se sumó una novedosa 'mise en escène' desprovista del rigor protocolario de un concierto al uso. Así, los profesores de la orquesta entraron al escenario tocando y marchando al son de la 'Marche pour la cérémonie des Turcs' de J.B. Lully, a la que siguió su 'Passacaille', en el que flauta y viola estuvieron insuperables.

Tras el aperitivo de tragedia lírica, Zapico cautivó en la Suite Orquestal nº 2 de Bach, en la que Beñat Arrieta, flauta solista de la OEx, tuvo una actuación estelar regalando unos fraseos dinámicos. Y el asturiano lo volvió a hacer en el Concierto 'Alla rústica' de Vivaldi, dejando patente, una vez más, su gran desenvoltura y conocimiento de estilo musical de 'Il prete rosso'.

La Suite Orquestal nº 3 de Bach fue sublime. La orquesta respondió obediente a los precisos matices que Zapico exigía, consiguiendo así unos planos grandiosos de los primeros violines, trufados con el color de la cuerda grave, y una musicalidad superlativa, ofreciendo detalles sorprendentes en la articulación y el arco dinámico. Los vientos, como siempre, estuvieron grandes ejecutando unas ornamentaciones muy bien articuladas. En suma, la Orquesta de Extremadura exhibió su gran capacidad concertante, que revalidó con la 'Música para los reales fuegos de artificio', la gran danza barroca de Händel. Especialmente destacable la danza del segundo movimiento, interpretada con una gran elegancia, y el delicioso canon del minué final.

Zapico hizo a un viaje por el barroco medio francés y tardío alemán que permitió al público descubrir la luz, el espíritu festivo y el esplendor cortesano de la música instrumental barroca, lleno de equilibrio y finura.

Ángel Guerra

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