Crudo Amor: Dos de Agostino Steffani para soprano y contratenorCrudo Amor: Dos de Agostino Steffani para soprano y contratenor

El Barroco más auténtico [Melómano de Oro]

Melómano

Disco: Crudo Amor

12 de junio de 2016


Agostino Steffani (1654-1728) fue uno de esos personajes del Barroco que fueron mucho más de lo que parecían. Descubierto a los 13 años en la capilla de San Marcos, en Venecia, fue acogido por el elector bávaro Ferdinand Maria como castrato. Después, fue nombrado director musical de su cámara, pero al mismo tiempo también era Gregorio Piva, poeta, además de vicario apostólico, cardenal, espía y diplomático entre varias cortes alemanas.
Si bien Cecilia Bartoli enseñó al mundo sus arias, lo más celebrado por los contemporáneos de Steffani fueron sus duetos de cámara, escritos para soprano, alto y continuo. En ellos se conjugan el estilo alemán, el italiano y el francés, con la forma de cantatas de cámara de Giovanni Clari. Fueron un modelo para Reinhard Keiser, Georg Caspar Schürmann, Georg Philipp Telemann y Georg Friedrich Haendel, quien poseía copias de algunos de esos duetos.
La maestría de Steffani rebasaba la música y queda patente también en sus textos, con una gran capacidad para expresar afectos y emociones en combinación con los giros vocales y armónicos. Tras una misión diplomática fallida en 1702, se dedicó a revisar la mayoría de sus duetos, abriendo algunos de ellos a una forma de varias secciones más parecida al madrigal renacentista que a las cantatas barrocas, formadas por aria y rondó. Los hermanos Zapico consagran su quinto disco a través de la discográfica alemana Winter&Winter a este compositor, intercalando entre los duetos una tocata de Kapsberger, un pasacalles de Caspar Ferdinand Fischer y un pasacalles de Francisco Corbetta. Con el exquisito gusto que les caracteriza, acompañan a Carlos Mena y Eugenia Boix en seis duetos extensos en los que encontramos multitud de texturas, recursos e ideas musicales puestas al servicio de la expresión del amor y el desamor, a alabar las crueles y dulces cadenas de Cupido.
La viveza de interpretación, la intensidad de los afectos en el continuo y la pulcritud en los juegos vocales hacen de esta una producción ejemplar en su género. El texto cobra toda la importancia que merece; sobresale la entrada de La stella ch’a me splende. Cada obra instrumental ha sido interpretada por uno de los tres hermanos Zapico, sirviendo de intermedio entre las piezas vocales. Todo ello, envuelto en un diseño gráfico elegante y fresco, convierten Crudo Amor en una delicia para los enamorados del Barroco más auténtico.

Pablo F. Cantalapiedra

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