Dedicado a Harnoncourt

Heraldo de Aragón

08 de marzo de 2016


Como era de esperar, Aaron Zapico, al empezar, dedicó el concierto a la figura de uno de los grandes de la música antigua como Nikolaus Harnoncourt, fallecido el sábado, y podemos decir que fue un concierto digno del homenajeado. La sesión sobre el papel era de las que están en el ADN de la Filarmónica: un muy buen grupo de música antigua con un programa de música interesantísima a descubrir, en este caso los dúos de Agostino Stefanni que constituyen la última grabación de Forma Antiqva, que con el nombre de 'Crudo Amor' interpretaron en el concierto en su totalidad.
La música de Steffani merece un lugar en las salas de concierto; no es música menor y denota la inteligencia de un compositor que supo conjugar lo mejor de las distintas escuelas del pleno Barroco europeo. Estos dúos son una música peculiar; por un lado son música de cámara pero a su vez están cargados de una gran fuerza dramática con un trabajo de conjunción entre música y texto digna del discurso operístico.
En todo es gran música plagada de dificultades que aquí sus intérpretes superaron con solvencia. Las protagonistas en estas piezas son las dos voces y en este concierto se contó con dos absolutamente adecuadas. Carlos Mena es uno de los mejores contratenores de la actualidad y su seguridad y musicalidad se impusieron en todo momento, y la montisonense Eugenia Boix está en un momento dulcísimo vocalmente, ya que une un material de soprano lírica carnoso y bello a una técnica vocal brillantísima.
Ambos estuvieron tan musicales como brillantes en las intrincadas coloraturas de Steffani. Junto a ellos, los Zapico y Ruth Verona fueron un auténtico lujo de continuistas redondeando unas versiones ideales. El «Pur ti miro» de Monteverdi cerró una sesión que seguro hizo sonreír a Harnoncourt... allá donde esté.

Juan Carlos Galtier

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