El terremoto «Forma Antiqva»

La Nueva España

22 de julio de 2005


"El resultado no pudo ser más alentador. La sólida técnica de la que hicieron gala, su gusto interpretativo, su amplia sonoridad y la presentación de un monográfico sobre el primer barroco italiano (1580-1630) interesó, convenció y cautivó a un público que respondió con desbordado entusiasmo."

El resultado no pudo ser más alentador. La sólida técnica de la que hicieron gala, su gusto interpretativo, su amplia sonoridad y la presentación de un monográfico sobre el primer barroco italiano (1580-1630) interesó, convenció y cautivó a un público que respondió con desbordado entusiasmo. Chaconas, canzonas, batallas y arias fueron ejecutadas de forma vitalista, ágil, contrastante y precisa, donde afloraron todas las pasiones del alma, teatralizadas, exageradas y dramatizadas, acorde con la estética barroca. Fueron muchos los ejemplos: agitación, repentinos cambios de carácter, silencios, cromatismos.

Asimismo, los juegos con la agógica sirvieron para transmitir una refrescante sensación de flexibilidad y naturalidad, a la par que contribuyeron a potenciar el sentido expresivo de una música que se nos presentó desbordante de imaginación, brío y vitalidad, y se vertebró desde una muy acertada atención al bajo continuo. Buena lectura estilística, acompañada de fuerza expresiva, con muestras valiosas de musicalidad y sentido ornamental por parte de la cuerda frotada (violines y violonchelo), orientada hacia el virtuosismo instrumental.

En definitiva, la música bailó con pasión y rigor -que va de la mano del entusiasmo- alrededor de la celebración de los sentidos, donde Esther Buendía, María Jesús Castro (violines) y Urko Larrañaga (chelo) fueron los héroes del recital. Los hermanos asturianos Pablo, Daniel y Aarón Zapico siguen formando parte de esa pléyade de jóvenes que vienen pisando fuerte. La colegiata, una vez más, completó su aforo.

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