Review: Forma Antiqua, York Early Music Festival – National Centre for Early Music

The York Press

21 de julio de 2014


Friday’s concert was a showcase of improvisation, extemporisation and virtuosic flair.

The Spanish brothers – Daniel, Pablo and Aarón Zapico on theorbo, Baroque guitar and harpsichord respectively – presented a programme of southern European music characterised by dance-like syncopated rhythms, repeated chord sequences and florid melodic embellishments.

Twelve varied works from mostly lesser-known composers made up the first half, with particular highlights coming in a set of three pieces: a delicate solo guitar preludio by Conte Ludovico Roncalli left an unresolved cadence to be finished by the theorbo’s establishing of the following passacaglia, before the anonymous ‘Brayle de Gran Duque’ offered energy and brilliance from all three players.

The earliest work in the programme, Diego Ortiz’s Recercada I, showed off the huge tonal differences possible in each instrument, the glooping lower end of the theorbo contrasting with its nasal upper register.

Elsewhere the guitar moved from percussive flamenco-like strumming to plucked counterpoint whilst the harpsichord occasionally exploited the quieter lute stop.

The three players let themselves go in an improvised piece in the second half: with eyes on each other not the music, we had an insight into how so much music-making happened in this period.

The players demonstrated subtlety and magnanimity throughout, each instrument finding its place to shine, with Aarón Zapico’s generally sparse chords and sensitive voicing allowing the quieter plucked strings to come through.

Finishing the programmed set with an explosive fandango by Scarlatti, the group was buoyed by rapturous applause to give two encores.



[Traducción al español]

El concierto del viernes supuso una exhibición de improvisación, atemporalidad y talento.
Los hermanos españoles Daniel, Pablo y Aarón Zapico (a la tiorba, la guitarra barroca y el clave respectivamente), propusieron un programa de músicas sureuropeas marcado por ritmos sincopados y cercanos a la danza, por la repetición de secuencias de acordes y por vistosas filigranas melódicas.

Doce piezas variadas -obra de compositores más bien poco conocidos- compusieron la primera mitad del programa. El punto culminante llegó con la consecución de tres piezas: primero, un delicado preludio para guitarra sola del Conte Ludovico Roncalli dejaba una cadencia inacabada, para que fuese a rematarla la tiorba al establecer el passacaglia siguiente. Finalmente, el anónimo Bayle del Gran Duque sacó a relucir la energía y brillo de los tres músicos.

La obra más antigua del programa, la Recercada I de Diego Ortiz, puso de manifiesto las enormes diferencias tonales que brinda cada instrumento: del proceloso registro bajo de la tiorba a su nasal registro agudo.

Por su lado, la guitarra transitaba por un percusivo rasgueo aflamencado o por el contrapunto arpegiado, mientras que el clave hizo uso puntual del más pausado registro de laúd.

En la segunda parte, los tres intérpretes se enfrascaron en una pieza improvisada: verles tocar mirándose a los ojos y no a la partitura fue toda una demostración del nivel de creación musical que se llegó a producir en la época.

Mostraron sutileza y generosidad en su interpretación, al dar con el lugar adecuado para que cada instrumento brillase: la economía de acordes y mimo en las voces de Aarón Zapico permitía el paso de la cuerda pulsada, más escasa en volumen por naturaleza.

El grupo, que cerró el programa con un explosivo fandango de Scarlatti, brindó una doble propina tras una entregada ovación de la sala.

Martin Scheuregger

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