Opera Zapico: Arias de pera desde Monteverdi hasta Mozart arregladas instrumentalmente por Aarn Zapico, Daniel Zapico y Pablo ZapicoOpera Zapico: Arias de pera desde Monteverdi hasta Mozart arregladas instrumentalmente por Aarn Zapico, Daniel Zapico y Pablo Zapico

Aire fresco

Scherzo

Disco: Opera Zapico

30 de octubre de 2013


Tomar música vocal y transformarla en instrumental fue una práctica bastante frecuente en la primera mitad del siglo XVIII. Sin duda el caso más conocido es el de William Babell, prolífico arreglista de arias de ópera (sobre todo, de Haendel, lo cual no deja de ser una paradoja siendo como era éste el mayor plagiador de la época) para ejecutarlas al clave. Su transcripción de Vo’ far guerra, de Rinaldo, es todo un ejemplo de virtuosismo que cautivó a aquel público londinense. Salvando las distancias, esto es lo que hacen en el presente disco los hermanos Zapico (el teclista Aarón y los gemelos Daniel y Pablo, duchos dominadores de la cuerda pulsada en cualquiera de sus variantes). Han escogido, colijo que en atención a sus gustos personales, una serie de arias que van desde Monteverdi (Vi ricorda o boschi ombrosi, del Orfeo), Landi (la estremecedora O morte gradita, del Sant’Alessio) o Cavalli (Mogli mie sconsolate, de La Calisto) hasta Mozart (Deh vieni alla finestra y Batti, batti, o bel Masetto, ambas de Don Giovanni), pasando por algunos de los más grandes maestros del barroco tardío: Haendel (Lascia ch’io pianga, de Rinaldo, en la que la corneta de Lluís Coll suple de forma pasmosa a la voz humana; Se giunge un dispeto, de Agrippina, y Ritorna, o caro, de Rodelinda), Caldara (Quella Liria inmanorata, de Il bel più nome), el bilbilitano Nebra (Adiós, prenda de mi amor, de Amor aumenta el valor) y Purcell (el célebre lamento de Dido and Æneas). Para que no falte de nada, se incluye también el Air pour les sauvages, de Les indes galantes, que su propio autor, Rameau, ya había arreglado para ser tocado al clave. Como todo lo que hace Forma Antiqva, el disco es una bocanada de aire fresco que se engulle de un bocado con el mayor de los deleites. Y no ya me refiero sólo a la forma de tocar de esta gente, sino al garbo desplegado en los arreglos. Además del ya mencionado Coll, los Zapico se hacen acompañar del flautista Alejandro Villar (extraordinario en el aria de Agrippina), el violagambista François Joubert-Caillet y el percusionista David Mayoral. El coro El León de Oro aparece en la última pista para poner la guinda al pastel con su finísima versión del purcelliano Thanks to these lonesome vales.

Eduardo Torrico.

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