'Agrippina' o el serial absuelto por la música

El Comercio

17 de diciembre de 2012


"En primer lugar, destaca la importancia del bajo continuo interpretado por los hermanos Zapico y Juan Carlos Cadenas. La realización del continuo siempre rítmica y vital produce un sentido de fluidez muy apropiado para una obra tan larga."


'Agrippina' fue la ópera sobre la que se consolidó la fama de Händel. Tras su estreno en diciembre de 1709 en Venecia, se representó veintisiete veces seguidas, algo insólito en la época. Sin embargo, la complejidad musical, la extensión de la obra y el cambio del gusto del público hizo que 'Agrippina' dejara de representarse ya en vida de Händel. Sin embargo, buena parte de la música de esta ópera, de inequívoco perfume handeliano en la riqueza y fantasía melódica, pasó a varias obras, lo que hace que sea al mismo tiempo poco conocida pero muy familiar.

No es fácil la dramatización de las óperas barrocas que se estructuran en números cerrados sobre recitativos, ariosos y arias da capo que, pese a la fluidez del libreto y la música, ralentizan y encorsetan la acción. Quizás para que 'Agrippina' no perdiese ese carácter de comedia transgresora que tenía cuando se estrenó hace tres siglos, la directora de escena Mariame Clément, conocida en el Campoamor por las representaciones de 'El viaje a Reims' y 'El barbero de Sevilla' traslada la acción a finales del siglo XX. Así se convierte en un trasunto de los famosos seriales televisivos en los que Agrippina podría ser un cruce entre Angela Chaning y J.R, y el palacio Imperial un espacio neutro entre un plató televisivo, la sala de un dentista o una peluquería de éxito. Las escenas se resuelven con agilidad, pese a los muchos cambios en las tablas. Mariame Clément quizá utiliza demasiado cierta sobreactuación de los personajes en las arias da capo. Por ejemplo, Popea cuando canta se pinta las uñas o Agrippina se levanta, se acerca a la puerta... Parece como si no pudieran estarse quietas.

Benjamin Bayl, uno de los candidatos a la titularidad de la OSPA que al final obtuvo Milanov, dirigió el pasado año a la orquesta asturiana y al Coro de la Fundación Príncipe de Asturias, en un Mesías de líneas específicamente barrocas. Buen conocedor de Händel, lo recrea con una estética historicista no exenta de espontaneidad y libertad. Probablemente lo más destacado de la obra sea esa acertada concepción musical de Bayl. En primer lugar, destaca la importancia del bajo continuo interpretado por los hermanos Zapico y Juan Carlos Cadenas. La realización del continuo siempre rítmica y vital produce un sentido de fluidez muy apropiado para una obra tan larga. Dentro de la OSPA hay numerosos pasajes con instrumentos obligados para el acompañamiento del canto. Aquí destacan especialmente el empaste del oboe, las flautas y violonchelos con las voces.

Musicalmente, todos los personajes de 'Agrippina' tienen su aria de protagonista. No hay cantantes secundarios que, en determinado momento, no centren la atención del público y de la obra, desde Juno (Cristina Faus), Lesbo (Valeriano Lanchas), Narciso (Flavio Ferri- Benedetti) y Pallante (Joao Fernandez), con sus momentos de gloria de una o dos arias, al elenco principal que encabezan, de menos a más presencia escénica, Nerón (Serena Malfi), Claudio (Pietro Spagnoli), Popea (Elena Tsallagova) Otón (Xavier Sabata) y Agrippina (Anna Bonitatibus). Entre los más destacados, mencionamos en primer lugar a Spagnoli, que muestra una vis cómica muy expresiva y latina, especialmente cuando hace de trasunto de J.R. Respecto a la voz, no está perfecto, especialmente en los graves. Fue un papel muy grato de escuchar el de Nerón, interpretado por Serena Malfi. Canta con naturalidad y es una voz juvenil que está en alza. Elena Tsallagova es una atractiva Popea, una soprano ligera que muestra agilidad y solvencia en los agudos. Xavier Sábata estuvo muy forzado. Bonitatibus, la mejor, hace un papel agotador, con partes muy expresivas que cantó muy bien, como sucede en la escena con la que finaliza el segundo acto. Además de una mezzo muy bien formada, es una gran actriz. Muy aplaudidos fueron los cantantes, pero no así la escena, que provocó tantos aplausos como pateos al finalizar la representación. División de opiniones.

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