Exuberancia y retórica de la danza

Diario de Sevilla

Espectáculo: Concerto Zapico

19 de marzo de 2012


"Brillantez, equilibrio, lirismo y gracia expresiva aunados en un recital inolvidable. Que vuelvan pronto."


Siguiendo la mejor tradición de la retórica barroca, los hermanos Zapico deslumbraron ayer tarde en Santa Clara con un programa centrado en aires de danza italianos y españoles. Su concierto seguía con algunas variaciones una de sus celebradas grabaciones para el sello alemán Winter & Winter (Concerto Zapico) y estuvo planteado como una serie de microhistorias entrelazadas, en las que uno no sabe si admirar más el rigor y la coherencia interna de cada bloque o la fantasía de las ejecuciones. En realidad, rigor y fantasía son dos caras de la misma moneda: sin la profundización en las fuentes directas y en los tratados de la época sería imposible este enfoque que parece olvidarse de la letra para captar el espíritu de una música que recreada así, con esta libertad y esta desinhibida personalidad de apariencia improvisada, parece nacida en el mismo momento en el que suena.

Forma Antiqva nos cuenta de este modo su historia, en la que hay momentos para la efusión, el enardecimiento y la delicadeza, y lo hace con una exuberancia en el tratamiento del color, una flexibilidad en el ritmo y un sentido del contraste que lleva encima la marca del teatro. Todo el discurso se llena de detalles: los instrumentos se ceden la palabra los unos a los otros y se complementan explotando al límite sus recursos en el juego de dinámicas (ese comienzo en pianissimo de las Folías gallegas de Murcia causan un efecto encantador) o en los matices tímbricos, extraordinariamente aprovechado por Aarón el estupendo registro de laúd del clave de Claude Labrèche que, pese a su origen, sonó más italiano que nunca en sus manos. Brillantez, equilibrio, lirismo y gracia expresiva aunados en un recital inolvidable. Que vuelvan pronto.

Volver a críticas