AARÓN ZAPICO, talento en "FORMA"

La Voz de Asturias

16 de abril de 2012


"Aarón Zapico, alma del conjunto y principal punto de referencia de la noche, realizó un trabajo de dirección exquisito. Preocupado por los detalles, cerró con elegancia los finales, cuidó la expresividad de las líneas de canto y ofreció una versión rica en matices, siempre dentro de un sentido de la musicalidad refinado, elegante, de gran atractivo."


La calidad e inteligencia de los planteamientos artísticos y gestores de los que Forma Antiqva viene dando muestras desde hace años le han convertido en una referencia nacional en el terreno de la interpretación con instrumentos antiguos.

Su versión de la ópera barroca "Dido y Eneas" es, en este sentido, otro paso más hacia delante de un recorrido artístico que se sabe dónde ha empezado pero no a dónde será capaz de llegar. Parece mentira que en Langreo, el lugar de nacimiento del conjunto, haya pasado desapercibido tanto talento.

A la carencia de un gran presupuesto se respondió con unos mimbres elegidos con mano maestra. María Espada, prestigiosa soprano, de referencia en España en este tipo de repertorio, dibujó una Belinda extraordinaria, de voz siempre presente, dúctil, elegante, refinada. La mezzo Amaya Domínguez encarnó a una Dido de gran presencia escénica y notables cualidades líricas. Francisco Fernández-Rueda fue un Eneas convincente y, Olalla Alemán y Mariví Blasco, todo un lujo como coristas que, además, caracterizaron a las Brujas de forma modélica.

La obra se ofreció en versión semiescenificada. Con sutiles elementos de vestuario o, simplemente, acudiendo a una inteligente caracterización gestual, los artistas caracterizaron brillantemente la naturaleza dramática de cada personaje. El trabajo más impactante fue sin duda el del contratenor Flavio Ferri-Benedetti, que ofreció una verdadera lección de cómo pasar de interpretar a un personaje tan grotesco como la Hechicera al más templado del Espíritu, con un talento escénico y vocal asombroso.

Aarón Zapico, alma del conjunto y principal punto de referencia de la noche, realizó un trabajo de dirección exquisito. Preocupado por los detalles, cerró con elegancia los finales, cuidó la expresividad de las líneas de canto y ofreció una versión rica en matices, siempre dentro de un sentido de la musicalidad refinado, elegante, de gran atractivo.

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