Froberger y Frescobaldi en Winter & Winter

La Porta Clàssica

08 de noviembre de 2011


"En su versión, Aarón Zapico demuestra una vivacidad, una soltura técnica que actualiza la inteligencia compositiva de estos dos creadores; compositores enterrados para tantos melómanos, que nos interpelan con una vigencia insólita. Las notas gravitan en el espacio, llegan al oyente con una naturalidad desafiante..."


Winter & Winter es una discográfica de lo más heterodoxo, que presenta sin embargo un denominador común en todas sus producciones; y es que más allá de la típica distinción entre géneros sus grabaciones ofrecen un producto excelente, siempre novedoso, ya sea mediante la fusión de tradiciones y estilos distantes o la apuesta por clásicos en cierto modo olvidados, que buscan ser interpretados de un modo tan fiel como próximo al oyente abierto de mente.

Un ejemplo del primer caso es la revisitación de la obra de Gustav Mahler, Urlicht (Primal Light), realizada por Uri Caine en el 1997, proyecto innovador que conoció entregas posteriores, seguramente no tan lucidas. Entre ellas se cuentan: otras versiones del propio Mahler; unas ambiciosas Variaciones Goldberg; un Wagner camerístico y aún así sumamente expansivo; un Schumann romántico y desaforado, abiertamente enajenado en su interpretación; y, finalmente un Mozart algo decepcionante (proyecto presentado live en Barcelona en dos ocasiones, primero en el Auditori según los criterios del CD en cuestión, y luego al estilo de aquel primer Mahler, en Caixaforum: una versión mucho más espectacular, atrevida y coherente).

La grabación aquí reseñada, una compilación de obras para clave en su mayoría compuestas por Johann Jakob Froberger (1616-1667) y Girolamo Alessandro Frescobaldi (1583-1643), obras interpretadas magistralmente por el joven Aarón Zapico, supone un ejemplo del segundo caso. Aquella otra línea de Winter & Winter, que de forma complementaria se entrelaza con los registros más experimentales. No se espere aquí, por tanto, fusión, ni rastros de transgresión alguna (al menos no al modo explícito, posmoderno). Sí, en cambio, una profundización en el original tan respetuosa en lo formal y minuciosa en el aspecto de la producción que, paradójicamente, sigue sonando actual; si no en un sentido histórico (el barroco queda un poco lejos, ciertamente) al menos en cuanto a la intencionalidad, ajena al más mínimo tufillo a naftalina.

Se trata por el contrario de música directa, que alcanza al oyente amplio de miras precisamente por sus requiebros, por la búsqueda constante de una resolución que parece inalcanzable. El patetismo de los lamentos en los homenajes fúnebres de Froberger (con una de estas piezas se cierra la presente grabación) no tiene nada de pretérito: sin palabras logra el compositor formular preguntas ancestrales e irresolubles a propósito de la condición humana, preguntas que hoy en día parecen prácticamente resueltas o, mejor (acusando la tendencia más habitual, llevadera en el día a día) se vive como si lo estuvieran*. Pero volviendo a lo musical, el disco depara, junto a las fantásticas piezas para clave de Froberger (la Fantasía inicial, una intrincada Partita, y aquel Tombeau) una serie de creaciones de Frescobaldi que merecen ser igualmente rescatadas del olvido. Sin duda se trata de autores importantes, especialmente en lo que respecta a la producción para teclado, que rara vez (fuera de círculos eruditos o especialistas en la recuperación historicista) son interpretados.

En su versión, Aarón Zapico demuestra una vivacidad, una soltura técnica que actualiza la inteligencia compositiva de estos dos creadores; compositores enterrados para tantos melómanos, que nos interpelan con una vigencia insólita. Las notas gravitan en el espacio, llegan al oyente con una naturalidad desafiante, entrañando y desentrañando las melodías que se derivan de ese do-re-mi-fa-sol-la de la Fantasía inicial.

Ya antes de la crisis del sector, con el auge de internet, las descargas y los nuevos modos de consumo, en Winter & Winter habían entendido que los aspectos paratextuales de la grabación en disco compacto (portada, textos y demás artwork, como suele decirse), por secundarios que sean en comparación con la música en sí, representan un soporte idóneo para contextualizar las propuestas musicales y reivindicar una creatividad presente, no meramente anclada en el pasado. Se trata de la apuesta por un consumo musical mucho más responsable o, cuanto menos, consciente de la creación artística. Un consumo que rehúye divismos y sonrisas almidonadas, no hallándose en absoluto afectado por las modas del star-system. De hecho, además de ofrecernos la obra de maestros del pasado o intérpretes del presente, a veces visionarios, la propuesta propiamente musical resulta tanto más fructífera al aliarse con la producción de creadores que cultivan otras disciplinas; así, por ejemplo, Yoshiyuki Miura, cuyas esculturas ilustran el libreto y ofrecen en portada, muy gráficamente, una imagen de la vibración del fenómeno sonoro que se despierta al tañer un instrumento: Oscillations of Space.

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