Los Zapico, cuerda para rato

Los tres hermanos langreanos cumplen veinte años sobre los escenarios con “Forma Antiqva”, grupo de música barroca que suma una decena de discos y medio millar de conciertos por todo el mundo

25 noviembre 2018

Cuando era un crío, Aarón Zapico era un asiduo de las pachangas que se jugaban en la plaza del Ayuntamiento de Langreo, en Sama. Quería ser futbolista y emular a sus ídolos de la “Quinta del Buitre”. A sus hermanos pequeños, Daniel y Pablo, mellizos, les tiraba más el hockey sobre patines, aunque su vocación profesional era la informática...

Hasta que la música barroca se cruzó en sus vidas. No les ha ido nada mal con el cambio. Desde que fundaron “Forma Antiqva”, hace veinte años, suman más de una decena de discos y medio millar de conciertos en los más prestigiosos escenarios de una veintena de países de Asia, América, Oceanía y Europa. También pueden presumir de haber viajado al siglo XVIII para interpretar su música ante Felipe V en un cameo para la serie “El Ministerio del Tiempo”.

Todo empezó en 1998. Los padres de los hermanos Zapico, que formaban parte de la AMPA del Conservatorio del Valle del Nalón, habían impulsado un festival de música antigua y una escuela de luthiers de instrumentos barrocos en el centro.

El gusanillo pasó a sus hijos, que promovieron la formación de un grupo, “al principio, sin ningún afán de dedicarnos a ello profesionalmente. Nos gustaba la música barroca, pero teníamos problemas hasta para encontrar partituras. ‘Forma Antiqva’ nació más como un medio de reunirnos y disfrutar de algo que nos apasionaba”, relata Pablo Zapico, especializado en guitarra barroca.

La primera actuación no tardó en llegar. Apenas tres meses después de iniciar sus ensayos, “Forma Antiqva” recibió una propuesta para actuar en un concierto de Navidad en Llanera. “Querían un programa de música sacra y les dijimos que sí. Después camuflamos un poco el repertorio añadiendo piezas barrocas. Estábamos empezando, creo que habríamos dicho que sí aunque nos hubieran pedido algo de El Fary”, explica con humor Aarón Zapico, clavecinista y director de la formación langreana.

Los conciertos fueron aumentando y los escenarios cambiando. De las casas de cultura, centros sociales y colegios fueron pasando a grandes teatros y auditorios. El año 2002 supuso el Rubicón artístico de los tres hermanos, según apunta Daniel Zapico, que toca la tiorba: “El Festival de Música Antigua de Gijón marcó un antes y un después. Ahí decidimos que los tres nos íbamos a dedicar profesionalmente a esto”. “Forma Antiqva” es una de las tres patas de la actividad actual de los Zapico, que también se dedican a la formación y colaboran con otros músicos.

El número de componentes varía según las necesidades del repertorio, pero el núcleo central siempre ha estado formado por los tres hermanos. Aunque Daniel vive en Zaragoza, Pablo, en Madrid, y Aarón, en Langreo, se ven con frecuencia en los ensayos y en las giras.

“Pasamos mucho tiempo juntos y compartimos aficiones como el cine, la cocina o el turismo. Dani y yo tenemos hijos y en los viajes hablas de cosas de los críos, de la última serie que hemos visto o de cualquier otro tema; no lo centramos todo en la música porque puede llegar a ser muy invasiva”, indica el director de “Forma Antiqva”.

“A veces puedes tener diferencias de criterio con un programa de un concierto o un disco, pero se resuelven hablando las cosas. Nos llevamos muy bien”, añade Pablo.

Los tres hermanos aseguran que no tienen manías en escena, salvo salir “impecables” y respetar los estiramientos musculares previos a cada concierto: “Cosas así, nada que ver con Rafa Nadal”. En sus actuaciones se han encontrado con alguna sorpresa inesperada, como instrumentos “intocables” por las condiciones de excesiva humedad o sequedad del auditorio, un tiempo de cortesía previo al inicio del concierto que en Bolivia alcanzaba la media hora o el improvisado acompañamiento de percusión que recibieron en una actuación en Barcelona. “Había una señora en el público abanicándose y entre el abanico y el tintineo de las pulseras casi se le escuchaba más que a nosotros”, relata Aarón entre risas.

Sin embargo, el episodio más llamativo se produjo en un aeropuerto volviendo de un concierto en Australia. Es habitual que los instrumentos de los Zapico, pese al coste extra que supone, viajen con ellos en cabina y una azafata entendió que la tiorba de Daniel podía ser un arma mortífera: “Fue en 2005, todavía seguía la psicosis del 11-S y me decía que podía quitar las cuerdas y usarlas para estrangular a algún pasajero; menos mal que al final entró en razón”.

Veinte años, en definitiva, de una exitosa trayectoria que a buen seguro se prolongará. Los Zapico tienen cuerda, barroca eso sí, para rato.

Miguel Á. Gutiérrez

Enlaces

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Premios

Premio GEMA al Mejor Grupo de Música Barroca (s. XVIII) y del Clasicismo 2016.

Premio GEMA a la Mejor Producción Discográfica 2016 por "Crudo Amor - Agostino Steffani" (Winter & Winter).

"Asturiano del Mes" del periódico La Nueva España, Excelente Audio Clásica, Excepcional Scherzo, Goldberg 4 estrellas, "Grupo del Año 2010" de la TV del Principado de Asturias, Melómano de Oro, Nomination ICMA 2011, 2012 & 2014, Prelude Classical Music, "Premios de la Música en Asturias" 2012, Premio Serondaya a la Innovación Cultural 2012, Recomendado CD Compact, Ritmo Excelente, Supersonic Pizzicato.

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