El cambio climático de Forma Antiqva

Pablo, la música en Siana | 1 mayo 2013

Crítica sobre Le Quattro Stagioni @ Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo

"El público no daba crédido a este ciclón musical"


La música siempre me depara placeres únicos, irrepetibles en directo aunque las grabaciones tiendan a capturar lo perecedero. En mi vida guardo momentos imborrables que tiendo a compartir con mis seres queridos, siendo un San Fermín de 2011 en Granada uno de ellos. Allí disfruté de un concierto increíble que titulé "Vivaldi redescubierto" con unos paisanos míos que sabía estaban haciendo historia y felizmente era testigo de ella, dudando en titularlo como "Estaciones asturianas".
La música escrita es guión y pauta para los estudiosos, razón de existir en la propia historia y hasta motivo de discusiones encontradas en pleno siglo XXI para musicólogos, melómanos e intérpretes. La música escuchada plantea la dualidad objetividad - subjetividad por todo lo que conlleva de estado anímico en ambas partes, intérpretes y auditorio, preparación y/o formación, pero sobre todo, algo tan primigenio como el gusto individual.
Forma Antiqva no lograrán jamás dejarnos indiferentes, algo que en sí ya marca diferencias. Su regreso a casa siempre resulta noticia y puedo decir que "son profetas en su tierra", que les devuelve en pequeñas dosis todo lo que ellos hacen por ella. Volver a escuchar sus Concerti Figurati ossia Le Quattro Stagioni ("Conciertos descriptivos, o Las Cuatro Estaciones") casi dos años después me mantiene la capacidad de seguir sorprendiéndome por lo irrepetible de la música.

Dos de los Concerto Polonoise (Concierto polaco) de Telemann, los TWV 43:G7 y B3 escoltarían la Symphonia RV 111a de Vivaldi en un bloque ejecutado como único a petición suya, con una formación que varía según programas y ligeramente de "la granadina". Aarón Zapico cual prete bruno tomaría el timón de una nave que convirtió el auditorio carbayón en Ospedale della Pietà que recoge jóvenes músicos de primera remando en la misma dirección, en Ovetus veneciana por aguas mil de este cierre abrileño con acqua alta para dar y tomar. Pero esta orquesta barroca "de casa", capaz de igualar otras que ya han pasado por el mismo escenario, quería arrancar precisamente con el compositor alemán, que fusionase los estilos alemán y francés con su collegium musicum en Leipzig y Eisenach emulando aquel espíritu de difundir los conciertos de música instrumental entre el público aficionado fuera de la exclusividad de los ambientes cortesanos y eclesiásticos como bien recoge en las notas al programa Maria Sanhuesa, autoridad en música de la época y valedora como pocos de nuestro patrimonio histórico y actual. Alternancia de movimientos lentos y rápidos típica de los conjuntos de cuerda y continuo que Forma Antiqva fue desgranando, seguros en los movidos, líricos en los pausados, claros en los danzables, para dejar a Vivaldi aún más luminoso entre ellos. Jorge Jiménez como concertino, conocido ya en Oviedo, marcaba el ritmo y velaba armas nuevamente a las órdenes del Mayor Zapico, capitán de la nave, algo exagerado en el gesto pero eficiente en el resultado: una regata por aguas nada fáciles capaz de mantener equilibrio y contagiar sensación de remanso ante una auténtica tormenta emocional que no dio tregua en casi media hora de remo. El fondo de la embarcación lo ponían los contramaestres Zapico a la tiorba y guitarra - archilaúd, con un clave y órgano de Silvia Márquez más el contrabajo de Vega Montero, que asentaban el conjunto y sumaban agilidades. La tripulación estaba preparada para la larga ciaboga final.

La cuarta parte asturiana "del Quiroga" Aitor Hevia tiene mucho peso en estas "cuatro estaciones de Forma Antiqva" y sin él no resultarán nunca igual (del cuarto gallego lo dejo en los "links" finales, dando de pista que está en los violines segundos). Los años dan madurez y perspectiva, poso y sabor, paso de crianza a gran reserva, por lo que seguir aportando cosas nuevas a los archiconocidos conciertos para violín de Vivaldi no es reto sino virtud.
Apuntaba en el momento de escucharlas en Granada que fue como redescubrir "Las Meninas" tras la limpieza, pero aún siguen capa a capa sacando a la superficie colores nuevos (alternar guitarra y laúd), sombras llenas de luz (silencios ligeramente más largos), fraseos distintos (arcos, ataques, peso del viento en el órgano), dinámicas estremecedoramente extremas (los pp acallaron incluso toses), respiraciones con poso (el sustento del contrabajo solo o el órgano con nota pedal) y sobre todo la frescura del espectáculo (qué bien queda rebajar el tempi cuando el tema mayor torna a menor) volvieron a asombrarme y deslumbrarme sin cegar del todo, para poder visualizar lo siguiente sin momento para el reposo (hasta los movimientos lentos resultaron subyugantes).
Cada estación, cada uno de los doce números sonaron nuevos, pero esta primavera invernal ovetense sirvió para disfrutar de un Verano indescriptible, en especial el Allegro mà non molto. La magia de Hevia no tiene parangón cuando es contagiosa para todos. Hay otras formaciones, incluso españolas, que siguen interpretando "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi, pero Forma Antiqva con Hevia las reinterpretan con la frescura y juventud de quien no pretende más que disfrutar y compartir (los alemanes han apostado por ellos ¡caramba, qué coincidencia!).
No suelo elegir ni priorizar cuando el conjunto es sobresaliente, pero realmente hubo cambio climático y me marcó toda la velada (más el resto de la noche).

El público no daba crédido a este ciclón musical y la propina del conocido Fiddle Faddle (John Johnson) supo a poco ante un auditorio entregado que olvidó la Champions televisada. Sin descanso en todos los sentidos, aún bisarían el Largo de "El invierno", otra delicia para recordar la temperatura real en el exterior, aunque la belleza de la nieve cristalizada fuese musical (en Pajares creo que no). Obras conocidas y siempre distintas, grandeza de los intérpretes que quiero citar uno a uno, pero sobre todo el placer en primera persona de continuar viviendo momentos irrepetibles en una España que va por el camino equivocado: educar no es gasto sino inversión, y Forma Antiqva rentabilizan con creces esta premisa. La música nos haría enderezar el rumbo pero la ignorancia es la madre del atrevimiento, y todavía quedan quienes piensan que el cambio climático es una tontería.

Otras críticas sobre el mismo concierto

El invierno de «Forma Antiqva» (La Nueva España) mayo 2013
"Dinámicas absorbentes, silencios expectantes, un fraseo lleno de sorpresas y la búsqueda intencionada de efectos tímbricos que rompió fronteras estéticas y espacio-temporales." Hablar de «Forma Antiqva» en Oviedo como una de las agrupaciones musicales con mayor proyección internacional y de futuro de nuestra región es «llover sobre mojado». Y no me refiero a la invernal tarde que el martes quiso rubricar las «estaciones» del escenario. A las pruebas me remito: desde que en 1999 Aarón Zapico fundara la agrupación de música barroca con sus hermanos Pablo y Daniel, el joven clavecinista y...

Nueva vida para 'Las cuatro estaciones' (El Comercio) mayo 2013
"El público, que llenaba el Auditorio, aplaudió con entusiasmo y lanzó calurosos 'bravos' a los músicos." Hace un año, Forma Antiqva, el grupo asturiano de música del renacimiento y barroco que dirige Aaron Zapico, grabó unas sorprendentes 'Cuatro estaciones' de Vivaldi. Con una concepción extremada en tiempos, en timbres y un ideario dramático y teatral de enorme espontaneidad, el disco se convirtió en una versión de referencia. Anoche se pudieron admirar en Oviedo esos subjetivos cambios en los acentos y los tiempos -especialmente el largo del invierno, tocado con mucha más...

Aarón Zapico revoluciona «Las cuatro estaciones» (La Nueva España) abril 2013
"La visión de Zapico es deslumbrante" El maestro Aarón Zapico no dejó ni un compás sin revisar en su versión de «Las cuatro estaciones» de Vivaldi que ayer ofreció al frente de su grupo «Forma Antiqva» en el Auditorio de Oviedo. El público aplaudió a rabiar, así que tuvieron que bisar en dos ocasiones, rematando de nuevo con el largo del invierno vivaldiano. La visión de Zapico es deslumbrante y más con el violinista Aitor Hevia, que no dejó pasar ni un rubato, legato o staccato posibles amén de mil adornos. El bajo poderoso contrastó acertadamente sonoridades y hasta los pizzicatos...

Premios

Premio GEMA al Mejor Grupo de Música Barroca (s. XVIII) y del Clasicismo 2016.

Premio GEMA a la Mejor Producción Discográfica 2016 por "Crudo Amor - Agostino Steffani" (Winter & Winter).

"Asturiano del Mes" del periódico La Nueva España, Excelente Audio Clásica, Excepcional Scherzo, Goldberg 4 estrellas, "Grupo del Año 2010" de la TV del Principado de Asturias, Melómano de Oro, Nomination ICMA 2011, 2012 & 2014, Prelude Classical Music, "Premios de la Música en Asturias" 2012, Premio Serondaya a la Innovación Cultural 2012, Recomendado CD Compact, Ritmo Excelente, Supersonic Pizzicato.

Patrocinadores

Conjunto residente del Auditorio - Palacio de Congresos "Príncipe Felipe" de Oviedo.

TaxiOviedo: transporte oficial en Asturias

Contacto

Universo Zapico
gerente@universozapico.com
www.universozapico.com

(+34) 657 987 290
c/ Ramón y Cajal, 18 - 3º Izq.
33900 Langreo, Asturias (España)